La juguetería mágica, de Angela Carter

Publicado por irene en

La juguetería mágica, de Angela Carter

Tragedia, miseria y desesperanza. Con estas tres palabras definiría esta novela que no ha cumplido mis expectativas. Es el primer libro que leo de la autora y la verdad es que me esperaba otra cosa, quizá su título es lo que me había despistado.

La novela cuenta la historia de Melanie, una jovencita de quince años curiosa, inquieta, soñadora y deseosa de conocer el mundo. Una noche en la que sus hermanos pequeños Jonathon y Victoria duermen, se escabulle de la señora Rundle, la mujer que los cuida en ausencia de sus padres que están de viaje, Melanie se pone el vestido de novia de su madre y sale a pasear por el jardín. Lo que no podía imaginar es que esa noche cambiaría su vida para siempre. Tras un trágico accidente, sus padres mueren y los tres hermanos tienen que irse a vivir con su tío Phillip, su mujer Margaret y los hermanos de esta, Finn y Francie. Allí descubrirá que no volverá a tener la dulce y cómoda infancia que había vivido con su familia en su casa rural y deberá adaptarse a las excentricidades de su tío, propietario de una juguetería en Londres.

De este libro destaco la narrativa, las descripciones, el sentimiento con el que manifiesta la autora las nuevas vivencias de Melanie en casa de sus tíos. Puedes sentir con ella su angustia e incertidumbre. No deja de ser una adolescente en pleno desarrollo, cuyos pensamientos y deseos se ven influenciados por el inicio de la madurez y transición hacia la edad adulta. A pesar de la tragedia, recibe el silencioso cariño de su tía Margaret, muda desde el día de su boda, pero cercana y comprensiva. Sus hermanos pequeños, Jonathon y Victoria, no parecen tan afectados por la muerte de sus padres, al menos no lo manifiestan y parecen haberse adaptado con más facilidad a su nueva casa. El ambiente es lúgubre, de pobreza, maltrato y tensión. La presencia de su tío Phillip es un lastre para todos los miembros de la casa, salvo para Jonathon, con quien tiene en común su afición por las maquetas. El resto de la familia le teme, pues maltrata a su mujer y sus cuñados, no se molesta en conocer a sus sobrinas y poco le importa lo que les pase a ninguno de ellos. Obsesionado con sus títeres, trata a las personas de su alrededor incluso peor que a sus muñecos de madera.

Melanie echa de menos a su madre, la calidez de su antiguo hogar, la libertad y la inocencia y no puede evitar sentirse culpable por lo que les ha ocurrido a sus padres. Intenta rebelarse con discreción, regalando a su tía un vestido y una joya bonita, lo que contrasta con la ropa vieja, rasgada y sin gracia que su marido le obliga a ponerse; y se siente atraída por Finn, un hombre con habilidades artísticas, pero bizco, descuidado y fumador empedernido. Es quizá el único hombre con el que ha topado, además de su padre o su tío, con el que despierta su creciente interés romántico y carnal.

Así pasan los días en un lugar en el que Melanie ha dejado de ser una niña, sin saber qué clase de destino le depara ni si podrá adueñarse de él. Y culmina con un desenlace atropellado y agridulce, que me deja más preguntas que respuestas. 

Esta no era la novela que esperaba, creía que esta historia tenía algún componente fantástico, más luz que oscuridad, más emoción que desilusión. Que la juguetería era algo más que un comercio en el que Melanie pasa los días en lugar de ir a la escuela. Algo más que el refugio y negocio de un hombre despreciable. Esta novela me ha parecido dramáticamente trágica.

Y aunque no me ha resultado especialmente agradable, asumo que de vez en cuando tampoco está mal hacer alguna lectura incómoda, que te saque de la zona de confort y te ponga frente a otras perspectivas. 

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